La vallista es reincidente ya que en 2008 había sido sancionada dos años.

La polémica está en que la propia federación la sanciona con el castigo mínimo, ya que en el reglamento de la IAAF los atletas reincidentes pueden hasta ser sancionados a perpetuidad y es posible que presenten un recurso al TAS, Tribunal Arbitral de Deporte, si consideran no estar de acuerdo con la sanción.
La atleta, mientras tanto, se defendió ante la federación española, alegando que el metilhexaneamine estaba en un suplemento energético que estaba tomando pero no aparecía en su composición, aunque después de examinar dicho suplemento el laboratorio de Madrid no econtró ningún rastro.
El debate está de nuevo en la calle, sobre todo si al final una reincidencia no acarrea una sanción a perpetuidad. Lo que está claro es que la mancha del dopaje salpica de nuevo el deporte español y en este caso al atletismo, que todavía no se ha recuperado de la operación galgo.
Fuente: Vavel.com