Cuando se quiere, ¡se puede!

Por Javier Suarez
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

A veces expresamos emociones y experiencias vividas a través de redes sociales, que verdaderamente se quedan cortas con las palabras por un tema de espacio. Aquí me permito contar la historia de uno de mis atletas que me ha dejado sorprendido, no por su capacidad, sino porque ha dejado una lección de vida que entiendo podría servir a todo corredor. Este joven, participó en la recién carrera Santiago Late, dejándonos con un nudo en la garganta a los que conocemos su historia, la cual les contaré aquí.

Rancell Tapia es el hermano de Raúl Tapia, ciclista que falleció en Santiago el pasado julio. Para Rancell, su hermano era su modelo a seguir, tanto personal, como deportivamente.

Lo que presencié en Santiago Late fue como ver en carne y hueso lo que leí en el libro “How bad do you want it”. Muchas veces “más o menos” (kinda) queremos algo, y cuando llega el momento de la verdad, tiramos la toalla. Podemos estar cerca de nuestra meta, y se presentan varios escenarios cuando las cosas se complican, seguir, parar, darlo todo, intentarlo a medias. Entonces pregunto, ¿qué tanto lo quieres? ¿si tu vida dependiera de ello, también te rendirías? (lo dudo).

No es que debemos tratar cada entrenamiento/repetición/carrera como si nuestra vida estuviera en juego, si lo hacemos así, llegaría la ocasión en la que nos busquemos un problema de salud o lesión, cuando el cuerpo realmente no puede más o tenemos un dolor. Pero entre “tu vida dependa de ello”, y entre “ay!, ya me jarte”, hay muchos grises.

¿Qué tanto quieres hacer un récord personal (PR), que tanto quieres hacer una nueva distancia o disciplina, que tanto quieres callarle la boca a alguien?

¿“Medio” lo quieres? ¿O lo deseas más que nada?

Mientras sea coach, no me cansaré de usar a Rancell como ejemplo. Durante el entrenamiento, él realizó los fondos a 6:10 – 6:40, en rutas planas y comenzando más temprano que el día de Santiago Late. El test que realizó en mayo le estimaba en tiempo de 2:03 – 2:05 en un medio maratón, en condiciones similares (plano y relativamente poco calor). Sé que dio todo en el test porque yo estaba ahí cuando terminó.

Rancell perdió una de las semanas más importantes del entrenamiento por la muerte del hermano. Por todas estas razones, fue que me quede sin respuesta cuando él me dijo que intentaría romper las dos horas (el pace debe ser de 5:41). Pero como dije en el post, no se lo discutí porque sabía su motivación (además tampoco fue que me dijo que intentaría romper el record mundial). Consideraba que era algo que estaba fuera de su alcance (aunque no por mucho, ya que ahí sí habría tratado de impedir que corra algún riesgo de salud).

La primera lección que nos dio Rancell, fue de que cuando de verdad se quiere, no hay excusa. Dos semanas antes de la carrera, Rancell realizó su fondo de 16k en UNA CALLE DE 200 METROS!!!, ósea WTF!. No me crean a mí, créanle a Strava:

https://www.strava.com/activities/1123188847

Pues nada, llegó el día de la carrera, Danilo, Jenny y yo salimos a las 5 am de Santo Domingo solo para ver llegar a Rancell, a la hora que fuera. Cuando llegamos, el reloj marcaba alrededor de 1:40, por lo que nos fuimos acomodando mientras se acercaban dos horas. Cuando el reloj marcaba 1:59, tenía una mezcla de pensamientos:

  • ¡¿Llegará antes de las dos horas?!
  • Talvez se esforzó demasiado y no podrá terminar
  • ¿Llegará después de las dos horas y estará decepcionado por el resultado?
  • ¿Debí quitarle esa idea de la cabeza?

Al iniciar la carrera, hizo los primeros 2 kms a 5:09 y 5:16 (una receta perfecta para el desastre), pero, aun así, saco fuerzas no sé de donde, y se mantuvo cerca del ritmo promedio que lo acercaba a las dos horas.

Finalmente, el reloj marcó 2:00:00 (aún tenía varios segundos por el tiempo de inicio versus el tiempo del chip), y fue ahí cuando vimos a Rancell, doblando en la última curva para cruzar la meta en 1:59:13. Los gritos y lágrimas de Rancell y de todos los que vivimos ese momento quedarán grabados para siempre.

Aquí está la carrera de Rancell, cumplió su meta en una ruta sumamente demandante y en una carrera que empezó a las 6 AM:

https://www.strava.com/activities/1143306844

Esto nos sirve de reflexión a todos. ¿Cuál es nuestra excusa?... Palabras de Rancell: “La verdad es que solo lo hice por alguien, alguien que me enseño que no hay excusas para alcanzar lo que nos proponemos.”

De nuevo, ¿“medio” lo quieres? ¿o lo deseas más que nada?

Subscríbete a nuestro Newsletter