Prudencia: Virtud de un corredor.

Por Carlos Javier Salinas
Fisioterapeuta

Existe una línea muy delgada, casi invisible, que le permite al atleta y a su entrenador definir de qué lado está la lesión y de qué lado está la seguridad.

El afán de conseguir los objetivos en el menor tiempo posible podría ser el promotor de llevar al cuerpo por encima de sus posibilidades de una manera perjudicial, y esto se debe probablemente a la ansiedad que nos genera vivir en un mundo que exige resultados inmediatos y ante el que inevitablemente nos encontramos expuestos.

Colocarse los zapatos y salir a correr parece una decisión casi instintiva y es muy bueno al principio porque le permite al individuo salir de su zona de confort y buscar una evolución en una o varias áreas de su vida. Pero no es menos cierto que la gran mayoría de los corredores principiantes y algunos experimentados presentan déficits tanto en la estructuración de sus objetivos como en los medios que van a utilizar para conseguirlos. Por lo tanto, se torna necesario establecer las directrices que le permitan a cada corredor afrontar su preparación añadiendo el objetivo de minimizar el riesgo de sufrir una lesión.

El desarrollo de esta cualidad llamada prudencia (descrita en la imagen), es fundamental para una progresión adecuada de la capacidad atlética del corredor. Aprender a conocer sus límites requiere de una atención minuciosa del comportamiento del cuerpo ante el entrenamiento, y a esto le deben prestar atención tanto el corredor como su coach o entrenador.

Desde una perspectiva simple se pueden definir las áreas del entrenamiento en 4 segmentos: zona de confort, zona de progreso, línea de prudencia o discernimiento y zona de lesión. Estas áreas varían de un individuo a otro dependiendo de multiples factores, los cuales deben ser bien analizados por el entrenador para realizar una correcta planificación del entrenamiento. Asimismo el atleta debe desarrollar la capacidad de distinguir sus áreas de acuerdo a sus características individuales.

Por ejemplo, hay personas que saben discernir que, si hacen una serie más, o corren un kilómetro más, pueden llegar a lesionarse.

Por otro lado, también existe la posibilidad de que, si usted es excesivamente prudente, no pueda progresar como quisiera. En ese caso usted seguiría estando en la zona de confort. Por eso es importante que tanto el atleta como el entrenador puedan estar en la misma sintonía para lograr los objetivos propuestos.

Ahora tomemos en cuenta el caso de una lesión. Usualmente cuando aparece la lesión muchos corredores

entran en una etapa de negación (¡no vale, eso no es nada!), seguida de una etapa de reposo autoinducido y automedicación. Posterior a una o dos semanas de reposo deportivo vuelve a la pista para darse cuenta que no ha mejorado de su lesión, motivo por el cual decide buscar ayuda profesional que usualmente termina en un tratamiento de fisioterapia. En este caso la prudencia juega un papel fundamental en los tiempos a tener en cuenta para el retorno a la pista, ya que normalmente en las primeras sesiones el corredor mejora de su lesión y cree que ya está “curado”.

Retornar de manera progresiva al entrenamiento siguiendo los parámetros adecuados es clave para evitar una recaída. Asimismo, el trabajo multidisciplinario (médico-fisioterapeuta-coach de running-personal trainer-psicólogo) no solo es importante sino necesario para monitorear el progreso del corredor.

Para terminar, es preciso aclarar dos cosas. La primera tiene que ver con la aceptación de que aún en los entrenamientos más adecuados existe un riesgo de sufrir una lesión y que ésta en algunas ocasiones es inherente a la práctica deportiva, sobre todo a niveles más exigentes (45 minutos de entrenamiento intenso diario). Aprender a tomarse con calma un reposo por lesión también forma parte de la formación como deportista. Por otro lado, existe otra posibilidad de que aun siguiendo los parámetros saludables de entrenamiento usted pueda sufrir de lesiones constantes, entonces en esos casos buscar la ayuda adecuada de un fisioterapeuta es fundamental para que éste pueda analizar los desbalances musculares y posturales relacionados con la lesión y así poder corregirlos.

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Revisión y colaboración: Israel Garcia Zuñiga @fisiosaludtotal 

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