Verano: ¡¡Que siga tu entrenamiento!!

Por Carolina Leiva
Body Pro Trainer @carolinaleiva1 

Entramos al Verano y con él, un período de diversión con nuestros chicos, de vacaciones en familia, de muchos quehaceres, pero sobretodo de mucho calor y humedad!

En este artículo les hablaremos acerca de lo que pasa en nuestro organismo en períodos como este.

Si realizas ejercicios al aire libre, tendrás entrenamientos sobrecalentados, abundante sudor, y el deseo constante de agua. Y, como si eso no es suficiente para hacerle frente, nos encontraremos luchando por mantener un ritmo o terminar alguna carrera o entrenamiento que parecía fácil dias atrás cuando la temperatura estaba mas fresca, lo que muchas veces nos puede hacer dudar de nosotros, si estamos empeorando o no estamos mejorando en nuestra condición física.

Ejercitarnos en el calor y la humedad tiene efectos diferentes un  ritmo de entrenamiento comparado a trabajar en un clima habitual, y, no hay manera de evitarlo, simplemente debes enfrentarlo.

El calor y humedad extremas pueden tener de 5 a 30 segundos de impacto en lentitud en un ritmo promedio de entrenamiento debido a que tu temperatura corporal se eleva y tu ritmo cardíaco también se eleva, lo que te da una sensación de fatiga.

En un esfuerzo por mantener una temperatura central de seguridad, tu cuerpo se adapta para mantener un mayor porcentaje de flujo de la sangre a la superficie de la piel. Cuanto mayor sea la temperatura, humedad y punto de rocío, más sangre se dirige a la superficie de la piel para ser enfriado. Este aumento de la sangre hacia la piel causa un problema importante para los atletas de resistencia (atletas de fondo o distancias largas) debido a que reduce la cantidad de la sangre disponibles para los músculos de trabajo, y la sangre es un ingrediente clave en el proceso de generación de energía.

En los entrenamientos con altas temperaturas, cuerpo también tiene problemas para tomar el oxígeno cuando es más caliente, lo que significa menos oxígeno se va a los músculos. Tener menos sangre y oxígeno que fluye a los músculos es como tratar de regar un jardín con una manguera con fugas. Claro, nuestro cuerpo es tan inteligente que lo logra pero será más lento y lo hace por supervivencia,  Lo mismo ocurre con el ritmo de carrera, seguro que harás lo posible por mantenerlo lo que será es difícil, pero no debes temer a ejercitarte, simplemente debes seguir algunos consejos prácticos.

Así que, lo primero es que sepamos que nos enfrentamos a factores externos, y luego que pongamos nuestra mente en disposición de trabajar con estos factores ayudándonos con algunas recomendaciones:

  • Entrenar por el esfuerzo percibido, es decir vamos a juzgar nuestro ritmo de entrenamiento según nuestra percepción, escuchando nuestro cuerpo.
  • Entrenar en las mañanas bien tempranito o al final de la tarde cuando ya haya bajado el sol.
  • Usar la ropa adecuada, hecha de un material dryfit o los que evitan absorber la humedad. esto porque la manera de nuestro cuerpo de enfriarse no es a través del proceso real de la sudoración, sino a través de la evaporación del sudor, así que, si el sudor no puede evaporarse de la piel, inhibe su capacidad para enfriarse. por lo que debemos mantener la humedad lejos del cuerpo para que pueda seguir sudando, evaporando el sudor y enfriarse por sí mismo.
  • Mantener una hidratación apropiada, no solamente el día del entrenamiento, sino todos los días, antes, durante y después de los entrenamientos.
  • Aceptar que estamos trabajando bajo temperaturas y humedad temporalmente, esto será un período y luego todo volverá a la normalidad, pero mientras tanto, vamos a enfrentarnos al león bien preparados.

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