Sueña! que sí se puede.

Todos iniciamos a correr por diferentes razones, algunos para bajar de peso, otros para socializar con nuevas personas, otros por salud y muchos... Porque queremos un cambio en nuestras vidas.

En este artículo no aprenderás ninguna forma de como correr mas rápido, ni cómo administrarte en una corrida larga, en este artículo mostraremos el testimonio de vida de un amigo corredor que nos enseña de la forma mas humilde que sólo se necesita el corazón y valentía para lograr lo que te propones.  

"El momento de cruzar la meta de un maratón, marca un antes y un después en muchos aspectos de ver la vida". Ray Fernandez

Sueña! que sí se puede.-

Por Ray Fernandez
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1  de noviembre del 2015, uno de los días más importantes de mi vida, como aquel que no recuerdo en que Dios me trajo a la vida y abrí los ojos por primera vez y conocí a mi inolvidable padre y a mi querida madre; como aquel día en que Dios bendijo bajo el sacramento del matrimonio la unión con la mujer virtuosa que tengo a mi lado; el nacimiento de mi primera hija Amalia Maria, donde ya nuestra vida nos cambia y nos hacemos responsables de la vida de otro ser de la creación de Dios; la llegada de Emilia Maria,  quién desborda aun más de amor y felicidad nuestro hogar.

Se preguntaran como comparar días tan especiales con este. Pues este día, le demuestro al mundo que "Si se sueña, se puede" palabras con las cuales le dedico la meta de mi primer Maratón - NYC Marathon - a mi primera hija, Amalia.

 Soy testimonio vivo de que si es posible lograr los sueños. Tuve una juventud muy inquieta, en la cual tuve problemas con el alcohol. Antes de llegar al matrimonio, mi esposa desconocía de los mismos, pero al casarnos la bomba estalló. Teníamos problemas todos los viernes, pues las salidas con los amigos, a pesar de que mis intenciones eran no tomar, siempre caía, y era una batalla constante conmigo mismo. Pasaba el tiempo y no lo lograba detenerme, hasta que llegó el nacimiento de nuestra hija Amalia donde dije ya no más, al cabo de un mes recaí grandemente y mi esposa, con mucho dolor hablo de la posibilidad de separarnos.

 Esa misma tarde acudí con un amigo a un centro de medicina conductual, donde fui diagnosticado alérgico al alcohol. Luego de hacer algunas pruebas, recomendó un tratamiento por 28 días de internamiento, donde él pondría el 10% y yo el 90% para lograr la recuperación. Solo le contesté “Doctor, usted está loco.” Me paré y me marché, en el camino le prohibí al amigo contar lo sucedido. 

Llegando a la casa algo me tocó.  Pensé que no tengo nada que perder dándome el chance, más pierdo si no me lo doy, yo me voy a ingresar. Llegamos a la casa y contamos lo sucedido, mi esposa con lágrimas en los ojos me abrazó y me dijo, “tu puedes, yo confío en ti y te apoyo.” Ella tuvo fe y se quedó.

Durante mi proceso de sanación una psicóloga me dijo un día que el ser humano necesita una hora al día para él, que hay que tener un hobby y en este es que más me he encontrado, ha sido en mi vida como una medicina, es un momento en donde me desconecto por completo, siento que mi cerebro organiza las ideas y boto todo el estrés del día. 

Me envolví en este deporte en el que uno compite consigo mismo constantemente, ya sea en busca de mejor tiempo o de más distancia, donde mi sueño se ha convertido en completar los World Marathon Majors.

Soy una persona muy discreta, al punto de que no uso redes sociales y nunca había escrito por medio digitales y esta meta del maratón de New York City Marathon me inspiró a dar mi testimonio la cual comparto con ustedes, con la esperanza de poder ayudar a otros.

Les dejo con estas palabras, con el deseo de que les sean de inspiración como lo han sido para mí.

“Experimentaremos la sobreabundante grandeza del favor de Dios, que nos elevará a un nivel más alto del que nunca soñamos.”

Que Dios les bendiga y les permita soñar.

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