42 kilómetros: la misma distancia, se corra rápido o lento.

"Lograr metas es la disciplina de poder planear, hacer, repetir, seguir haciendo hasta llegar a ella". Vivian Peña

"Todo esfuerzo tiene sus frutos y como promesa de DIOS, todo debajo del sol tiene su hora" Rosanna Ferreira

Por Karla Martin

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Las veces que he corrido un maratón, en cada una de las 26 millas voy pensando y analizando quien tiene mayor fortaleza si un atleta que hace 2 horas 50 minutos o uno que hace 5 horas y media o mas. La pregunta me la hago porque a veces los corredores tendemos a ser duros, incluso mas que una persona que no sabe nada de correr. Somos los mismo corredores que nos hemos impuesto tiempos X como 'buenos' o 'malos'.

De donde salen las frases "excelente tiempo" o la tajante frase "se reventó", o no sería mejor preguntarse, ¿bajo que condiciones corriste?; ¿O cuantas personas alcanzaron llegar a la línea de meta?. A veces me pregunto, no hacen esfuerzos similares el que sale y cruza la meta en 3 horas 5 minutos que el que la cruza en 4:50, ¿no es la misma cantidad de kilómetros?

Creo que la pregunta del millón debería de ser, bajo que condiciones corriste, donde sentías las molestias, porque corriendo 42 kilómetros aunque sea un cabello de la cabeza, pero algo duele... y mucho!.

Aquí comparto las experiencias de dos mujeres dominicanas que corrieron el reciente Bank Of America Chicago Marathon, las cuales llegaron a la meta en lugares importantes como dominicanas. Comparto las experiencias de la primera Dominicana en llegar a la Meta Vivian Peña y la ultima Dominicana en cruzar, Rosanna Ferreira.

Regálate un café, y lee estas experiencias:

Vivian Peña

Tiempo Oficial 3:31 - Primera Dominicana en Cruzar la Meta

"Llegar a la línea de salida siempre trae consigo esos múltiples sentimientos encontrados.  No importaba que el Bank of América Chicago Marathon fuese mi 4to maratón en 2 años, mis sentimientos eran los mismos que aquel primer maratón Madrugador en Septiembre del 2013. 

Los nervios inundaban mi cuerpo, arrojando mi mente tantas preguntas que de inmediato me contestaba.  Realmente puedo correr 42.195 kilómetros?  Estoy preparada para enfrentar esta meta otra vez?  Porque decidí someterme a realizar esta hazaña otra vez?  Lograré mejorar mi tiempo del Maratón de NY 2014?  Al final, esa era la gran pregunta!  Podré hacer PR (record personal)?  Lograr mejorar mi record personal siempre ha sido mi meta como ser humano en todo lo que emprendo; pero en el mundo deportivo mucho más!  En NY 2014 había logrado el tiempo requerido para la precalificación de Boston 2016; pero el corte, por la cantidad de solicitudes, fue 11 segundos previo a mi tiempo, me había quedado fuera para Boston 2016.  Por eso la relevancia de mi última pregunta, podré hacer un nuevo record personal?  Necesitaba mejorar mi tiempo de NY, pero la mente me preguntaba, puedo repetir ese logro?

Por el otro lado, me hacía acompañar de la gran emoción y alegría que me caracteriza.  Esa gran sonrisa como quinceañera entrando a su fiesta de cumpleaños.  Siempre he visto participar de un maratón como una gran fiesta.  Por eso en esa línea de salida solo me queda sonreír y estar sumamente feliz y deseosa de iniciar y disfrutarme mi evento.  Agradeciendo ser de las privilegiadas de poder estar en un evento internacional de esa envergadura. 

Al mezclar estas emociones de nervios, emoción y alegría mi mente sólo me dice una cosa: hiciste la tarea, entrenaste al pie de la letra y confiaste en tu entrenador, disfruta que el resultado es consecuencia de lo que ya hiciste.  Y con estas palabras, desaparecieron los nervios y ya solo quedaba la emoción de hacer lo mejor posible.  Lo mejor posible era aplicar toda mi experiencia técnica físicamente; pero más que nada emplear mi mente al 120%.  Cuando se corre un maratón en búsqueda de mejorar los tiempos anteriores, la mente no te da espacio para distracción y mucho menos dudas.  Se debe correr firme detrás de esa meta. 

Llegó la hora cero y así inicio mi carrera; con una gran sonrisa!  Enfocada, mi cuerpo, mi mente y mi reloj; era todo lo que me importaba en ese momento.  Estaba clara del pace que quería desde el inicio y así debía mantenerlo el mayor tiempo posible hasta la meta.  Estar muy alerta de cada señal de mi cuerpo y saber interpretarla para corregir cualquier contratiempo.  Solo tuve un contratiempo a los 30 minutos de carrera donde me dio un dolor inmenso en el diafragma!  Era imposible hacer lo que me faltaba de carrera con ese dolor.  Empecé a sacar con fuerza todo el aire de mi diafragma, perdí la cuenta de la cantidad de veces que lo hacía.  Sin perder mi pace, llegue a pensar, terminaré en ambulancia!  Me decía no puede ser, sólo van 30 minutos, no acabaré!  A pesar de esto seguía insistentemente tomando aire y expulsando todo súper fuerte.  De repente, me había liberado del dolor.  No lo podía creer.  No sé qué tiempo tarde, pero no perdí mi pace.  Una vez resuelta la situación, me quedaba más ánimo y deseo de seguir con mi meta.  He aprendido en mis 4 maratones, que es un tema de seguimiento milla a milla.  No hay una sola milla que no revise como voy contra mi plan.  Celebré cada milla y cada vez que pisaba una alfombra me felicitaba y me daba el ánimo a seguir.  Desde el inicio mi mente me decía, tienes esta carrera!

El cansancio es inevitable!  Claro que me canso, después del kilómetro 30 el cuerpo está muy agotado.  Ya el trabajo depende de tu preparación física en cuanto a fortaleza y lo más importante, mental.  Es un tema de no darse por vencido.  Sea el plan 6:00 horas o lograr el tiempo de Boston, es ser firme, es no desviarse, es mantenerse, es no darse por vencido.  “La toalla solo se tira cuando te secas el sudor”.   Y así fue, al pisar esa alfombra de la meta con el tiempo deseado.  Lo había logrado, no sólo lograr otra vez el tiempo requerido para Boston, sino que logré mi PR!  Además de la primera dominicana en pisar la meta ese día.  Eso es una satisfacción enorme con uno mismo.  No es demostrarle a nada nadie, es demostrarme a mí misma que TODO ES POSIBLE!

Sin importar mi tiempo, los de adelante o los de atrás,  pararse en la línea de salida de un maratón requiere lo mismo.  Requiere de mucha disciplina.  Entrenar no es fácil.  Se requiere entrenar muchas veces a la semana a horas que uno prefiere estar durmiendo.  Consistencia, día tras día, cumplir con el programa de entrenamiento.  Coraje, el simple hecho de ponerse la meta de correr un maratón es de valientes!  Tener un equipo de apoyo, como personas con quien entrenar como los llorones, mi nutricionista querido Benjamín Payano y grandes entrenadores como lo son David Castro, Alejandro Peralta y José D’andrade.  Herramientas correctas, reloj, tenis, etc...  Pero lo que no se puede quedar nunca, ni durante los entrenamientos ni el día de la carrera es ese gran valor de conservar LA HUMILDAD!

Mi meta es la de perseguir metas.  Eso me hace pararme de la cama.  Lograr metas es la disciplina de poder planear, hacer, repetir, seguir haciendo hasta llegar a ella.

Soy madre, hija, hermana, amiga y empleada a tiempo completo.  Soy maratonista y triatleta.  Pero soy  normal, de carne y huesos, llena de energía, deseo de superación y transformación;  simplemente soy alguien como tú!"

Rosanna Ferreira

Tiempo Oficial: 6:43 - Ultima Dominicana en cruzar la meta

"En nuestras vidas siempre existen días que nos marcan y el 11 de octubre del 2015  definitivamente fue uno de ellos  cuando fui la última persona de la delegación dominicana  en cruzar con gran orgullo la meta del Maratón de Chicago en un tiempo 6:43 horas!

Mi sueño de hacer el maratón de Chicago nace en una etapa difícil  de mi vida,  pero de  enorme crecimiento personal  y así como esos días de lluvias que nunca terminan,  me embarqué en esta maravillosa aventura. Con el entusiasmo de todo lo nuevo, empecé mi entrenamiento precedido de algunos contratiempos que fueron superados,  gracias a amigos que nunca permitieron que los obstáculos hicieran mella a mi sueño.

Alcanzar un pace de 7 min/km era una proeza que celebraba como niña, esperar los fondos cada sábado era una ocasión especial, me preparaba como si de un cita se tratase, sufría, pero siempre llegaba la recompensa de ir logrando las pequeñas metas que me mantenían focalizada.

Tenía a mi  favor lo que  llamaba " mis ventajas competitivas": no estaba lesionada, Chicago es una ciudad de clima frío pero sobre todas las cosas tengo una disciplina espartana y jamás falté a los entrenamientos.

Faltando sólo tres semanas al gran día  sucedió lo inesperado, una lesión en  las rodillas! No pude seguir entrenando y los pronósticos del clima anunciaban para ese día temperaturas elevadas, en pocas palabras mis  ventajas ya no existían. Eso nunca me desanimó, hice lo que tenía que hacer, asistí  a terapias y me aferré al que nunca falla, al que siempre está DIOS.

Los días previos fueron desafiantes tanto físico como emocional,  a mi dolor de rodillas se unió un fuerte dolor de espalda y contra todo pronóstico la noche anterior del maratón dormí muy bien a pesar de que los experimentados dicen que no se duerme.

Ese día pararme en el último corral de salida fue un  acto de valentía  en donde la única alternativa posible era llegar a la meta. Siempre mis rodillas dolieron,  en dos ocasiones me caí y en esa misma dos ocasiones caía de rodillas  lo que hizo que mi andar fuese aún más difícil.

Un detalle no menos significativo fue que en  los  primeros kilómetros,  por cuestiones de azar, estuve rodeada de personas que casi me doblaban la estatura causando cierto malestar,  tomando en cuenta que no me gusta correr acompañada, ahí no solo estaba acompañada, me sentía asfixiada.

Recuerdo que mientras más dolor sentía más grande era la  determinación de seguir, era como si una fuerza interior me impulsara a llegar a la meta. Nunca fue opción  abandonar,  sigo la teoría de que los grandes mueren con las botas puesta y ahí les juro me sentía una gigante.

En el km 30 el cansancio físico era evidente,  era mediodía hacía calor y  no había visto a ninguno de los amigos que nos acompañaron,  pero Dios no se equivoca  justo en ese instante escuche una voz conocida y en su voz,  sus abrazos sentí  a todos los que estaban apostando a  mi sueño, a lo que no estaban y vino a  mi mente la frase de batalla, legado de mi papa  "todo pasa y tú puedes"

El  dolor estuvo aderezado con momentos de  relax  utilizando  minutos que valían oro,  mirando hacia atrás para asegurar que no era la última, calculando el tiempo que tenía disponible para llegar, colocándome protector solar y preguntando a cuanto policía me pasaba por el lado la gran interrogante: Cuanto falta, me toca medalla??

Al  filo de las 3:30 pm, paso lo que tenía que pasar,  llegué a la meta,  exhausta,  pero con una alegría desbordante, redescubriendo una mujer llena de coraje, valentía,  disciplina, paciencia  y determinación que es capaz de plantarle la cara a las adversidades de la mejor manera y salir victoriosa.

Definitivamente llegué a  la conclusión sabida por todos y a veces olvidada por muchos,   todo lo que nos proponemos se logra, a unos nos cuesta más que a otros, pero si le pones empeño y disciplina,  la victoria puede estar a la vuelta de esquina o como en mi caso,  detrás de 4 meses de entrenamiento y 6:43 horas de dolor, pasión  y una  alegría incuestionable de que todo esfuerzo tiene sus frutos y que como promesa de DIOS TODO DEBAJO DEL SOL TIENE SU HORA".

En conclusión, rápido o lento, un maratón es para valientes, se sufre, se llora en la meta, se reflexiona en el kilómetro 30 y se llega a la conclusión, de que eres un ganador desde el momento que saliste a correr esos 42 kilómetros.

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