Agua: ¿Fria o Caliente?

Desde que inicie a correr me he convertido en una excelente consumidora de agua, pues soy consciente de que mi cuerpo necesita tener sus reservas de agua en optimas condiciones para tener un mayor rendimiento en mis entrenamientos.

En mis intentos (al principio) de acostumbrarme a tomar mucha agua, me di cuenta que me es mas fácil consumirla a temperatura y me encuentro con el dilema entre mi familia y amigas bebedoras de agua que porque no la tomo fría... Ahí vienen la pregunta, como es mejor ¿Fría o a temperatura?

Pues aquí le dejo algunos experimentos y pruebas por expertos que podrían responder a estas preguntas.

Al tomar agua fría, el cuerpo calienta el agua hasta que llega a la temperatura del cuerpo, cerca de 37 grados. Un estudio en 2006 publicado en “La Revista de Endocrinología y Metabolismo”, encontró que cuando los investigadores examinaron las calorías reales gastadas calentando 473 ml de agua, los sujetos quemaron sólo un adicional de 3.5 calorías más en un transcurso de 90 minutos. Esto equivale a sólo 14 calorías por día si bebes 8 vasos de agua y equivale a menos de 1 kilo por año.

Según el Dr. Fernstorm Madely, en un artículo publicado en Women´s Health, tomar agua fría puede aumentar tu tasa metabólica, porque el cuerpo trabaja para calentar el líquido. Discovery Health dice que puedes quemar 70 calorías extras al día bebiendo ocho vasos de agua fría al día.

Tomar agua fría también tiene un efecto en la rehidratación. El Colegio Americano de Medicina del Deporte establece que los líquidos deben estar entre 15 y 22 grados. Los fluidos fríos salen del estómago más rápido que los más cálidos, causando una rehidratación más rápida. Cuando hace calor, perdemos líquido extra y el agua fría tiene un efecto de enfriamiento en el cuerpo. Tomar agua fría puede ayudar a refrescar el cuerpo desde el interior. Sin embargo, algunos médicos sugieren que el agua a temperatura ambiente es mejor que el agua fría, debido a que el cuerpo tiene que gastar energía para calentar el agua fría a la temperatura corporal, causando cierta pérdida de agua. Sin embargo, la mayoría de las personas que beben agua fría son propensos a consumir más de esta, porque sabe mejor y es más satisfactorio. Incluso si los resultados de tomar agua fría es que se pierda un poco de agua, el agua extra que tomes ayudará a compensar esto.

Tomar bebidas de temperatura caliente en las comidas puede ser mejor que la fría. A medida que el agua fría pasa a través de nuestro sistema, solidifica la grasa, haciéndola más difícil de digerir y salir de nuestros cuerpos. Los líquidos calientes ayudan a que las grasas permanezcan fluidas, ayudando al sistema digestivo y permite que la grasa pase más fácilmente ayudando también a prevenir la obstrucción de las arterias. Cuando el sistema digestivo funciona mejor, recuperamos más nutrientes y energía de los alimentos que el beber agua fría nos pueden robar. También es una buena idea limitar la cantidad de bebidas que tomamos en las comidas ya que diluye el ácido en el estómago desacelerando aún más la digestión. 

Sin embargo, tomar agua antes de las comidas puede ser un eficaz supresor del apetito. En una serie de estudios en la Universidad Virginia Tech se encontró que aquellos que bebieron dos tazas de agua justo antes de comer consumieron un promedio de 75 a 90 calorías menos que los participantes que no tomaron agua. Las personas que bebieron agua antes de cada comida durante un periodo de 12 semanas perdieron unos cinco kilos más que aquellos que no bebieron agua antes de comer.

Tomar agua es muy importante para el metabolismo celular así que lo mejor es beber agua de cualquier manera que gustes. 

Fuente: http://vitafit.com.mx

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